El término GROTESCO presenta una cierta complejidad, pues, por una parte vendría a significar lo "ridículo y lo extravagante, también lo irregular, grosero y de mal gusto". Aunque la clasificación más interesante es la realizada por Wolfang Kayser, que lo define como un
juego con lo absurdo, como un mundo enajenado, como una tentativa de invocar y someter los aspectos demoníacos del mundo.
En otras palabras, la definición de GROTESCO evoca una multitud de ideas. Ideas originadas desde la perspectiva del
arte, es que ciertas pinturas ornamentales encontradas en
Italia a fines del siglo XV fueron el motivo de un estilo que rápidamente se extendió a distintas ramas del
arte, entre ellas la
literatura. Esta técnica se caracterizó por la mezcla de formas de
animales y figuras humanas con hojas, raíces,
árboles deformados, es decir
recursos que violaban el orden natural y racional. Pero actualmente se presenta como una forma particular de expresión con respecto a la visión singular del mundo.
El Grotesco dinamiza cuanto crea, rompe simetrías, propicia desequilibrios, anula proporciones, mezcla contrarios. Se halla entre lo humano y lo monstruoso, como el misterioso reflejo de
la muerte representada diabólicamente en los rostros gemelos.
Es que así el tecnicismo estético del que se vale el creador se manifiesta por la aplicación significativa de la deformación y distorsión de los personajes, las cosas y
el lenguaje. Provoca, en consecuencia, la confusión entre lo humano y lo animal, lo real y lo absurdo, la máscara y la
persona. Las Desarmonías se ramifican hacia las reacciones que la obra produce en los lectores, por escenas y personajes grotescos que se plasman.