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Con tus veranos calientes, tus inviernos ardientes.
Con tu pana, tu ñaño, tu brother, tu man. Tu español
sabroso que suena a jotas y nunca a
eses. Con tus negros, tus indios, tus mestizos, tus
blancos. Con tus rubias oxigenadas, tus flacas
operadas, tus escotes al sol.
Con tu ropa última moda, tu peinilla en el bolsillo,
tu vacile a la pelada, tu caminar de bacán. Con tus
sábados chuchaquis; tus domingos de
iglesia, fútbol, siesta. Con tus busetas al vuelo, tu
"no pase", tu "pite y pase". Tus conductores sabidos,
tus vigilantes más sabidos. Con todo y a pesar de todo
no dejamos de venir y caminamos orgullosos por las
calles de Guayaquil.
Con tus abuelos de guayabera en tus parques, tus mujeres
ignorando los silbidos y el grito de mamashita. Con
tus malabaristas, tus limpia-parabrisas, tu niño
robot, tus vendedores de lo que sea en cada semáforo.
Con tu grito amarillo en el Monumental, tu gol de
cabeza en el Capwell.
Con tus iguanas en el parque, tus perros sin dueño,
tus nubes de grillos en invierno. Con tu Guayas
inmenso, tus asaltos express. Tu Elsa, tu
Abdalá, tus pipones, tu PRE. Con tus autos suicidas,
tus peatones toreros, tu tráfico a las seis. Tus
vecinas chismosas, tu botox, tu comidilla social. Con
tus evangelistas, tus católicos, tus
mormones. Con tus vírgenes en altares, tus santos en
el taxi, tus Cristo te ama" en todas partes. Tus
fanatismos, tus supersticiones, tu brujería. Con ellos
y a pesar de ellos se está
muy bien aquí, mientras damos un paseo por Guayaquil.
Con tu arroz con menestra, tu encebollado, tu quáker,
tu cebiche, tu bolón. Tu Chifa, tu shawarma, tu
hamburguesa en el Chino o bigote como quieras llamarlo, tu
empanada. Con tu biela, tu Trópico, tu whisky, tu ron.
Tus lagarteros de madrugada, tu merengue bien
agarrado.
Por eso me siento orgulloso de ser Guayaquileño.
Aquí vivo y aquí me quedaré por siempre.
Viva Guayaquil!!
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